El Poder de lo amable
No hay nada que nos llene de más vitalidad que la amabilidad. Breve expresión que suena a verso barato pero que encierra una gran verdad.
Ayer tuve la oportunidad de regresar de un viaje de negocios desde Andalucía. Hice la travesía en un vuelo aéreo muy agradable de una de nuestras prestigiosas líneas aéreas, en medio de un cielo esplendoroso y tranquilo. Pero todo lo agradable y hermoso quedó opacado por la indiferencia y, porque no decirlo, la poca amabilidad de dos personas de la tripulación.
Mientras se embarcaba el vuelo, una joven que volaba con un bebe de apenas dos meses, requería asistencia para poder colocar el cuco (llámese también porta bebes) en el maletero superior de la cabina, y lo único que recibió de la azafata fue indiferencia y palabras que me provocaron indignación y vergüenza ajena, ante la sorpresa que tal comportamiento me causó. No quiero imitar la descortesía, la poca amabilidad de la tripulación, usando expresiones pocos impropias para manifestar mi molestia.
Pero hoy, en mi bitácora "Con Aroma de Café", me he sentido obligado a levantar la voz y expresar mi molestia. Creo que actuar con descortesía es simplemente señal de ignorancia. No hay nada que pueda provocar mayor felicidad, que nos llene de gran vitalidad que la amabilidad. No solamente nos llena de vitalidad en cuanto a nuestras propias vidas, sino que también es capaz de llenar de vitalidad a la economía de nuestra nación.
No hay que ser muy brillante para darnos cuenta de que el futuro de la economía de España, se centrará en gran manera, en el área de los servicios y en especial en el turismo. Pero tampoco hay que ser muy brillante para darnos cuenta de que necesitamos crecer en la manera como tratamos, a la hora de ofrecer servicios, no solamente a turistas sino también a usuarios nacionales.
Escribo estás líneas también y levanto mi voz con ellas, porque es muy triste darnos cuenta de que muchas veces, cuando somos nosotros mismos lo que recibimos un trato descortés, no somos capaces de, amablemente, quejarnos y magistralmente mostrar a quien nos trata de esa manera, que no toleramos más su amargo proceder.
Basta ya de indiferencia y descortesía. Con ellas no somos fortalecidos; todo lo contrario nos debilitamos. Que tal iniciar esta semana con un sonriente buenos días, con expresiones de amabilidad hacia las personas con quienes a diario y durante esta semana nos relacionamos. Aún con el extraño, a quien no conocemos. No cuesta nada una sonrisa, pero cuesta mucho la ausencia de ella. Y por supuesto que tal tratarnos amablemente con nuestros seres queridos.
Los científicos afirman que hasta nuestra misma fisiología gratifica la amabilidad. Ellos dicen que cada vez que una persona es amable su cuerpo le premia generando células reconstructoras y regeneradoras llamadas endorfinas que restauran el cuerpo y provocan bienestar. Algunos incluso afirman que detiene el envejecimiento. ¿Será por eso que muchos, a pesar de cremas y cirugías siguen envejeciendo?
Con Aroma de Café, en favor de la cortesía.




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