Bulling o Acoso Escolar
Con mucha preocupación nos llegan a todos las terribles noticias de los casos de bulling o acoso escolar. Son tan terribles que resulta difícil creer todo lo que vemos en la tele de imágenes de casos reales que señalan una triste realidad. Debo también decir que aprecio el esfuerzo de los medios de comunicación por generar conciencia para provocar las acciones pertinentes para palear este mal. Estas acciones son muy esenciales pero no podemos olvidar que lo que los niños hacen en la escuela o fuera de sus hogares, no es otra cosa sino sólo un pequeño reflejo de lo que pasa en la casa.
Creo que más que decir que el ambiente escolar está en crisis hay que decir que la familia está en crisis. ¿Por qué me atrevo a afirmar esto? Porque el perfil del acosador acusa a su casa. Los acosadores son niños o adolescentes con poca autoestima, poca tolerancia a la frustración, necesidad de protagonismo para demandar atención y una sobredosis de enfado que descarga sobre aquellos a quienes acosa. Todos estos elementos del perfil del acosador señalan una inadecuada atención a la formación de los hijos en el hogar.
Es en el hogar donde nuestros hijos adquieren un sano concepto de si mismos, es decir una sana autoestima, donde aprenden a superar dificultades sin cargarse de frustración, donde por ser atendidos adecuadamente no necesitan cometer fechorías para que se les preste atención y donde se le enseña a vivir con alegría. Pero la triste realidad es que si escudriñáramos la vida de los acosadores escolares descubriríamos que son prácticamente ignorados por sus padres y que carecen de un sano ambiente de comunicación familiar. Muchos de ellos lo único que quieren es cariño y afecto de sus padres.
Por eso, me trevo a preguntar al lector que tiene hijos:
¿Cuándo fue la última vez que hablaste con tu hijo, que te sentaste a hablar con él? ¿Te considera su amigo? ¿Te tiene confianza? ¿Le acaricias? ¿Le dices que le mamas? ¿Le atiendes cuando te habla? ¿Le corriges adecuadamente? ¿Pasa momentos alegres contigo?
Se sincero al responder; total será tu hijo quien testifique la veracidad de tu respuesta.
Recuerda lo que ha dicho Kart A. Menninger “Lo que se les dé a los niños, los niños darán a la sociedad”. Si enfadas conmigo por este artículo, pregúntale a tu hijo, si está de acuerdo conmigo.
Con Aroma de Café por un Hogar Feliz



