¿Depresión Post vacacional?
Buenos días a todos. Desde anoche tengo una gran inquietud por escribir y reflexionar a través de "Con Aroma de Café" de un tema que mucho se menciona en estos días:”Depresión Post Vacacional”. Debo confesar con respeto a todas los que a diario leen mi bitácora que no puedo entender como damos culto a una condición patológica, que si bien es cierto puede pasarle a cualquiera, se puede resistir y superar sobre todo cuando hablamos de su relación con el trabajo.
Me inquieta profundamente ver como no damos el valor que le corresponde al trabajo. ¿Hasta cuando nos empeñamos en mirarlo como una maldición y algo que atenta contra nuestra vida? ¿Por qué nos empeñamos en ver como un mal lo que nos dignifica y nos hace sentir realizados? Trabajar nos permite vivir con la productividad que nuestro potencial nos puede brindar. Nos permite descubrir y utilizar nuestra inteligencia, poner en marcha el uso de nuestras habilidades y nuestras capacidades, construir nuestra vida, proveer para nuestras necesidades, alcanzar lo que deseamos –hacer nuestros sueños realidad.
Particularmente hablando y con todo respeto a los psicólogos y especialistas de las patologías mentales, no creo que hay un síndrome de depresión post vacacional. Lo que creo que hay es un síndrome de incapacidad para vivir con equilibrio. ¿Por qué? Porque todo ser humano necesita tanto el trabajo como el descanso. La falta de equilibrio y balance en el desarrollo de ambas actividades es la que genera trastornos emocionales que nos imposibilitan disfrutar de la vida y no, el trabajar o no trabajar. John Steinbeck afirmó: “El arte del descanso es una parte del arte del de trabajar”, por su parte William Shakespeare dijo: “Si todo el año fuera fiesta, divertirse sería más aburrido que trabajar”. En pocas palabras, necesitamos tanto trabajar como descansar.
De hecho creo que los especialistas en la psiquis de nuestra vida, saben que trabajar nos aleja de tres grandes males: el aburrimiento, el vicio y la necesidad. “Si no necesitas trabajar para comer, necesitarás trabajar para tener salud. Ama el trabajo y no dejes que nazca la mala hierba de la ociosidad." Guillermo Penn. Lo digo con las palabras de quien dijo “mente desocupada, taller del diablo”. La ausencia de trabajo denigra tanto que provoca la perversión de la vida. Por eso, más que escapar de la realidad del valor del trabajo y endiosar el ocio y el descanso excesivo, debemos cultivar habilidades que nos permitan gestionar adecuadamente nuestro tiempo de modo que podamos tanto trabajar y ser productivos como descansar y disfrutar de tiempo libre con calidad.
No olvidemos que mientras más hablemos de depresión post vacacional, más enraizamos en la mente de las personas ideas que lo único que hará es degradar su capacidad productiva, incrementar el deseo del ocio y la pereza que son la madre de la pobreza. Y lo más triste aún, nuestros jóvenes y nuestros hijos llegarán a odiar el trabajo y eso provocará su ruina y la ruina de nuestro país y todos los males que esto traerá.
Recuerda lo que dijo Heráclito: “La enfermedad hace buena y agradable la salud, el hambre a la saciedad, el trabajo al reposo”. Dejemos el discurso que nos aleja de un futuro mejor. Hablemos de equilibrio y balance. Enseñemos a nuestros hijos desde pequeños a gestionar su tiempo para tener equilibrio y balance con todas sus actividades. No cultivemos el ocio que nos traerá pobreza. Cultivemos el equilibrio. Disfrutemos tanto el trabajo como el descanso, todo en su justo momento y con la justa medida de valor que tienen.
Nuestro Joan Miró dijo. “Cuando más trabajo es cuando no trabajo. Si no trabajara, la vida dejaría de interesarme”.
Tomémonos un buen café y vamos a trabajar con entusiasmo que después podremos descansar.
Con Aroma de Café en pro del equilibrio entre el trabajo y el descanso.



