Hay que asumir nuestra responsabilidad
Acabo de leer el blog de mi amigo Guillermo Pardo rechazando también los actos xenófobos de Barcelona. En mi post anterior habéis visto mi rechazo hacia cualquier forma de violencia y por supuesto a la xenofobia.
Pero ¿dónde nace la xenofobia? Muy tristemente, en la mayoría de los casos (digo esto para no generalizar ni exagerar), en casa. Nunca mejor dicho el refrán "de tal palo tal astilla". Si los padres no enseñan el respeto y el aprecio por las personas a sus hijos, estos tarde o temprano actuaran como el chico del metro de Barcelona.
Hace muchos años leí la historia de un condenado a muerte en China, a quien el juez le concedió antes de ser ejecutado un último deseo. El pidió que le permitieran decir algo a su madre hablándole en la oreja.
La madre toda llorosa se acercó a su encadenado y condenado hijo, autor de horrendos crímenes y violaciones. Al acercar su oído a la oreja, el hijo le propinó sendo mordisco que no le arrancó la carne por la pronta reacción de los guardias protegiendo a su madre.
El juez, indignado le dijo, -usted es un miserable que merece la muerte. Ni en su momento de ejecución respeta a su madre. El condenado a gritos respondió...hoy muero por mis delitos pero hoy soy delincuente porque mi madre nunca me corrigió sino que toleró siempre todas mi fechorías.
Los hechos del metro de Barcelona son detestables. Debemos condenarlos. Nos alerta para no permitir que este mal social nos contamine. Pero es una alerta de la historia para aquellos padres que nunca infunden el valor del respeto a sus hijos. QUE NO TE MUERDAN LA OREJA.


