HÁBITOS - Clave del desarrollo de habilidades de liderazgo
Otra definición que me impresiona seriamente es la de Idalberto Chiavenato, el dice: “Liderazgo es la influencia interpersonal ejercida en una situación, dirigida a través del proceso de comunicación humana a la consecución de uno o diversos objetivos específicos”.
Debo señalar que aunque el liderazgo guarda una gran relación con las actividades administrativas y el primero es muy importante para las segundas, el concepto de liderazgo no es igual al de administración. Warren Bennis, al escribir sobre el liderazgo, a efecto de marcar contundentemente la diferencia, ha dicho que la mayor parte de las organizaciones están sobre-administradas y sub-lideradas. Un directivo quizás sea un gerente eficaz (buen planificador y administrador), justo y organizado, pero carente de las habilidades del líder para motivar. Otras personas tal vez sean líderes eficaces, con habilidad para desatar el entusiasmo, pero carentes de las habilidades de gestión para canalizar la energía que desatan en otros. Ante los desafíos del compromiso dinámico de las organizaciones, muchas de ellas están apreciando más a los gerentes que también tienen habilidades de líderes. Estoy totalmente de acuerdo.
Las habilidades mínimas que debe tener un líder empresarial son: líder de sí mismo (nadie puede liderar a nadie sino es primero líder de sí mismo); habilidades de comunicación, motivación y sobre todo ser un excelente planificador estratégico para saber coordinar su equipo. Al referirme a sus tareas fundamentales afirmo que todo líder empresarial debe ser capaz de pensar, gestionar y sobre todo gestionar personas.
Aunque parezca sencillo el afirmar estas habilidades mínimas, en la práctica no lo es. Por ello afirmo que más que adquirir conocimientos intelectuales sobre la materia, una profesional que desee desarrollar su habilidades de liderazgo o directivas, necesita apoyo para poder evaluar, reconocer y desarrollar monitorizadamente hábitos que provoquen genuinas habilidades para crear y mantener equipos profesionales altamente motivados y productivos.
Esto le permitirá apoyo suficiente para aprender a ser líder de sí mismo. Alguien consciente de sus fortalezas y debilidades, con autodominio, que ejemplifica lo que quiere lograr de aquellos que lideriza. Su sola presencia cataliza el potencial de las personas a su alrededor provocando mayor productividad. Aprenderá a comunicar adecuadamente buscando entender el perfil comunicativo de cada persona y la mejor manera de motivarles hacia el logro de objetivos; y sobre todo, cuando se trabaja sobre los hábitos se desarrolla una capacidad de pensamiento estratégico adecuada para la responsabilidad, a través de procesos constantes de auto evaluación a fin de mantener un aprendizaje continuo tras cada decisión. Pero fundamentalmente, tras un proceso de apoyo en el desarrollo de hábitos de liderazgo, todo profesional aprende que para poder ser líder se requiere ser creíble.
Creo que queda claro que para lograr esto no basta el conocimiento y es imprescindible trabajar sobre los hábitos. Por supuesto que el conocimiento académico tiene su gran valor, pero no es suficiente. Por eso afirmo: No hay habilidades, si no hay primero hábitos de liderazgo.





