Este último fin de semana ha sido
una experiencia inolvidable. Pude estar
con mi mujer y un grupo de amigos en una conversación extraordinaria. Lo repito una experiencia que queda indeleble
en tu corazón.
Uno de mis amigos, al verme después
de tantos días de ausencia por la recuperación, que aún no concluye, de un
serio accidente que me ha dejado con una incapacidad permanente y una minusvalía
de un 75%, me preguntó ¿nunca te deprimes?
Mi respuesta, sin creer que soy
un superhombre porque soy igual que cualquier otro mortal fue, NO. ¿Cómo NO?
No porque no me permito deprimirme.
En mi opinión, deprimirse o no
pasa por un proceso mental tipo peaje. Hay
un momento en que nuestra mente concibe, conciente o inconcientemente, si hay o
no la posibilidad de encontrar en la “depresión” una salida, una manera de
enfrentar una crisis. En este proceso
mental, con el perdón de cualquier psicólogo o psiquiatra que puede estar o no
de acuerdo, pasamos por diversas alternativas: negación del problema, evadir el
problema, dolor por el problema, menosprecio de nuestra auto estima, dejar para
más tarde el buscar soluciones para la crisis, actitud de efecto o de sentirse
víctima y lo repito, en mi opinión, la perdida del control.
De este último, depende o no una
condición de depresión.
Cada uno de nosotros, deberíamos
poner en nuestra mente un cartel “NOS RESERVAMOS EL DERECHO DE ADMISIÓN”. Un cartel incondicional bajo un reglamento
propio diseñado por cada persona libremente. Yo os comparto el mío:
- No pienso en pequeño. Pienso en grande.
- No alimentamos pensamientos negativos.
- No permito que nadie me robe mis sueños.
- Respetamos y tratamos a todas las personas con
respeto y cortesía, pero no admitimos como amigos a personas negativas,
pesimistas, quejicas, roba sueños y chismosas.
- No admitimos la tristeza. Si toca a la puerta la
alejamos con la risa.
- No admitimos la pereza. Nos gusta soñar y
actuar para lograr los sueños.
- Rechazamos la amargura.
- Hemos tomado el control de las emociones y si en
algún momento lo perdemos, lo retomamos inmediatamente.
Mi lista puede seguir mucho más,
pero como dije cada quien hace la suya propia.
Yo he decidido ser feliz y tengo
sueños y metas que me mueven a la acción diariamente, para día a día hacer mi sueños
realidad.
Nunca cederé MI DERECHO DE ADMISIÓN
Ver álbum de fotos »